El gigante Amapolas

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Linkgua Ediciones, S.L., Aug 31, 2011 - Drama - 46 pages
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El gigante Amapolas es una pieza de teatro político en que se parodia la épica militar instaurada por el tirano Juan Manuel Rosas en la Argentina del siglo XIX. En algún momento de la obra se confunden «Amapolas» y «Rosas» y hace evidente la ironía del título. Alberdi reflexiona sobre el ímpetu revolucionario, la exhaltación bélica y la ausencia de un marco legal que conduzca a las fuerzas del cambio hacia una salida realista. A lo largo de la obra se enfrentan con suprema ironía dos extraños ejércitos ilusorios que se combaten ignorándose unos a otros y erigiendo símbolos y valores imaginarios que les sirven de identidad.

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About the author (2011)

Juan Bautista Alberdi Aráoz (Tucumán, 1810-París, 1884). Argentina. Era hijo de un comerciante español y de Josefa Aráoz, de la burguesía tucumana. Su familia apoyó la revolución republicana;Belgrano frecuentaba su casa y Juan Bautista lo consideró un gran militar y un padrino, dedicando numerosas páginas a defender su figura. Esta actitud lo hizo polemizar con Mitre, y ganarse la enemistad de Domingo Faustino Sarmiento. Alberdi estudió en el Colegio de Ciencias Morales de Buenos Aires y abandonó los estudios en 1824. Por esa época, se interesó por la música. Poco después estudió derecho y en 1840 recibió su diploma de abogado en Montevideo. Fue autodidacta. Rousseau, Bacon, Buffon, Montesquieu, Kant, Adam Smith, Hamilton y Donoso Cortés influyeron en él. En 1840 marchó a Europa. Volvió en 1843 y se asentó en Valparaíso (Chile) donde ejerció la abogacía. En otro de sus viajes a Europa como diplomático, pretendió evitar que las naciones europeas reconocieran a Buenos Aires como nación independiente y se entrevistó con el emperador Napoleón III, el Papa Pío IX y la reina Victoria de Inglaterra. Mitre y Sarmiento lo odiaron. Alberdi vivió entonces fuera de Argentina y regresó en 1878, cuando fue nombrado diputado nacional. Había sido diplomático durante catorce años. Las cosas habían cambiado: Sarmiento envió a su secretario personal a recibirle y lo abrazó. Sin embargo, los mitristas impidieron que fuera otra vez nombrado diplomático, en esta ocasión en París. Murió en un suburbio de dicha ciudad el 19 de junio de 1884.

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