Criollas: De casa (Google eBook)

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Imp. Listin Diario, 1907 - 62 pages
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Page 11 - ... del agua, con que riega tu madre el conuco, con que tú, mi trigueña, te bañas. Yo quisiera, mi vida, ser burro, ser burro de carga, y llevar, al mercado, tus frutos, y traer, para ti, dentro el árgana, el vestido que ciña tu cuerpo, el pañuelo que cubra tu espalda, el rosario de cuentas de vidrio con Cristo de plata, que cual rojo collar de cerezas rodee tu garganta...
Page 12 - Desde el día que en el cierro del monte cogida la falda, el arroyo al cruzar, me dijiste sonriendo: «¿me pasas?»... y tus brazos ciñeron mi cuello, y al pasarte sentí muchas ganas de que fuera muy ancho el arroyo, de que fueran muy hondas sus aguas... ¡desde el día que te cuento, trigueña, yo quisiera ser burro de carga!... Y llevarte, en mi lomo, a la fuente, y contigo cruzar la cañada, y sentirme arrear por...
Page 21 - Verde o madura, que se pierda no importa, si es que no dura. . . Porque te quiero tanto, que me parece que las estrellas Dios las puso allá arriba para tus ojos, al igual que de flores sembró la tierra; porque te quiero tanto, fué que no pude escuchar el remate de aquella réplica, que el insulto del honra llevaba en alto, cada vez en cantares de más crudeza. Y más triste que enantes, volvíme al monte ; y al volver por los trillos, por donde mengua el camino de flores que va a tu casa, desde...
Page 21 - Cuando entré por los claros de la sabana, y vi abierta a mis ojos toda la vega, y de sangre de Cristo, los horizontes, y encendidas las nubes, y azul la sierra, y pensé en tus desaires y en tu falsía, recordé de mi padre la copla aquella, y parando el galope, la canté al punto con toditas las voces de mi tristeza. Las mujeres y las hojas del caimital se asemejan, en que TOAS tienen dos caras con la color muy diversa. No es cosa rara, que siempre la perfidia tuvo dos caras!...
Page 19 - Del caimital silvestre, que frente al río, limita de mis campos la fertil vega, hoy le traje a mi madre, como regalo, los mejores racimos de la cosecha. Y en una petaquita, que en los palmares fabriqué de una yagua, flexible y tierna, escogí de la carga, para tí ¡ingrata! las frutas más hermosas, blandas y frescas. Mi padre, que en asunto de amores sabe muchas coplas del caso, muchas novelas, ya quien duelen los vientos de señorío que te das por la calle cuando me encuentras, al mirar mis...
Page 15 - Como van hacia ti mis miradas, mi amante querella, y mi súplica, a la lumbre del hacho vinieron en alegre comparsa nocturna, con sus alas color de murciélago, y su vientre, encendido de luna. Una vieja, mendiga a quien llaman, por lo bajo en el pueblo La Bruja, y que cuenta unos cuentos muy lindos...
Page 31 - ... hostia y mieles la torta de yuca, de granitos de anís salpicada. Ya se acercan las fiestas del pueblo. ya vienen las pascuas: ya sus retos el gallo pregona al rival de la próxima estancia, gallardeando de jefe en el lomo de la humilde vivienda de palmas, arqueando la cola, altanero, O bizarro batiendo las alas, mientras duermen sus hembras, al frío, calladitas, y...
Page 20 - No le gustó a mi madre la copla amarga, y alzando la tonada por la indirecta, a raíz de la injuria que llegó al alma contestóle a mi padre con esta endecha: EL CAIMITO es una fruta que a la mujer se asemeja, tiene miel en las entrañas pero amarga la corteza. Madura o verde, deja hiél en los labios de quien la muerde. Aquí arreció del canto la cruel porfía; y aunque rota saltara más de una cuerda, irritado mi padre, con una sola, de seguida, y más alto, dió la respuesta. La fruta que está...
Page 16 - Si es verdad lo que dice esa vieja — que vive en la altura — , a esos pardos cocuyos que crias con rajitas de caña de azúcar, a esas almas que penan de amores, cuando den sus reflejos de luna, sobre el negro cendal de tu pelo, que los duendes del campo perfuman con aceite de flor de romero y vinagre de frutas maduras, al decirles mi amor, y tu enojo, ¡mi suerte pregunta!

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