Memorias del general José Hilario Lopez: antiguo presidente de la Nueva-Granada (Google eBook)

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D'Aubusson y Kugelmann, 1857 - Colombia - 357 pages
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Page 195 - Hijos míos, ustedes han obrado de buena fe, si me han considerado tirano, porque este es el deber de un buen patriota; pero yo no soy el monstruo que han figurado mis enemigos. Yo amo siempre la libertad con todo mi corazón, y siempre tributaré mi culto a esta divinidad...
Page 85 - ... en breve seréis corderos; hoy os complacéis con los sufrimientos de vuestras inertes víctimas, y en breve, cuando suene la resurrección de la patria, os arrastraréis hasta el barro, como lo tenéis de costumbre. ¡Tigres, saciaos, si esto es posible, con la sangre mía y de tantos incautos americanos que se han confiado en vuestras promesas! ¡Monstruos del género humano! Encended ahora mismo las hogueras de la detestable inquisición; preparad la cama del tormento, y ensayad conmigo si...
Page 263 - No perdamos el tiempo, se decía; no perdamos el tiempo inútilmente. Si el general en jefe no apoya nuestros proyectos, si nos da la pena de verlo separar de nuestro lado, discorde en el modo de pensar, que él tome en hora buena su partido, que nosotros tomaremos el que nos corresponde, y en que ya estamos todos convenidos.
Page 87 - ¡Pueblo indolente! ¡Cuan diversa sería hoy vuestra suerte si conocieseis el precio de la libertad! Pero no es tarde. Ved que, aunque mujer y joven, me sobra valor para sufrir la muerte y mil muertes más, y no olvidéis este ejemplo.
Page 85 - A lo que, lanzándose la Pola sobre él, en términos que fue preciso que el centinela la contuviese, le dijo enfurecida: 'Vosotros, viles, miserables, medís mi alma por las vuestras: vosotros sois los tigres, y en breve seréis corderos; hoy os complacéis con los sufrimientos de vuestras inertes víctimas, y en breve, cuando suene la resurrección de la patria, os arrastraréis hasta el barro, como lo tenéis de costumbre. ¡Tigres, saciaos, si esto es posible, con la sangre mía y de tantos incautos...
Page 263 - Apenas acabé de hablar, cuando uno y repetidos discursos, aun más amenazantes que los primeros, se pronunciaron por los mismos oradores, protestando "que nada había que esperar del general Caicedo, y que de allí no podían separarse, como no se separarían, sin haber deliberado obrar por sí mismos, antes que sus gargantas fuesen cortadas por la cuchilla de los enemigos a quienes patrocinaba el vicepresidente, con desprecio y mengua de los ciudadanos ilustres y beneméritos".
Page 83 - que al fin la suerte había querido que muriese después del milagroso escape de Popayán, pero que no me envidiaba, pues él se iba a librar de los tiranos, mientras que yo quedaba sufriendo sus rigores y presenciando los sacrificios de sus víctimas; que si por un acaso extraordinario yo sobrevivía hasta la restauración de la libertad, me encargaba que le vengase, como compatriota, como amigo y como compañero.
Page 137 - ... para que se viera que nunca se habían aplicado en tan poco tiempo todos los principios del arte de la guerra, ni combatido tan desventajosamente, ni desplegado tanto valor, ni usado de tanta habilidad como esa vez. Yo participo de su opinión y me vanaglorio de haber contribuido eficazmente al brillo de esa columna ya su prodigiosa salvación.
Page 83 - ... pues ya sentía mi corazón conmovido y mis miembros agitados. A este tiempo, el teniente Manuel Pérez Delgado, que comandaba interinamente la compañía, entró en la capilla con el objeto de visitarla, y habiendo observado mi llanto, que me era imposible disimular ni contener, me preguntó la causa, a lo que yo le contesté con entera franqueza, prevalido de una recomendación en favor mío que le había hecho mi tío Mariano Lemos, con quien estaba Delgado en muy buena inteligencia: "Usted...

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