Azul

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Linkgua, Aug 31, 2010 - Literary Collections - 80 pages
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La publicación de Azul, primer libro de un escritor nicaragüense de veintiún años se convirtió en el hito fundacional de la literatura modernista. Desde el enigmático título hasta la estructura de la obra, compuesta por cuentos y poemas, hacen de este volumen la obra más representativa del periodo modernista. Los críticos del época aseguraban que, con este poemario, Rubén Darío había dado un nuevo sentido del ritmo y de la sonoridad a la lengua española.

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User Review  - Air Knight - Goodreads

The prologue paints a quite accurate description of this book, mentioning how Ruben Darío tries to play and explore the language best qualities without falling on ridiculous and unnecessary ... Read full review

Review: Azul...

User Review  - Lourdes Mordini - Goodreads

Incredible short stories. Read in Spanish, if possible, to appreciate the rhythm of the language and the vocabulary. Read full review

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About the author (2010)

Rubén Darío (Metapa, 1867-León, 1916). Nicaragua. De verdadero nombre Félix Rubén García Sarmiento, Rubén Darío nació el 18 de enero de 1867, en la pequeña aldea nicaragüense de Metapa. solo un mes después, la familia se trasladó a León (Nicaragua), sin mejorar allí apenas su precaria situación económica. De ascendencia española e indígena, Rubén recibió en gran parte su primera educación en casa de un tío abuelo suyo, el coronel Ramírez y Bernarda Sarmiento. En 1881, acabados los estudios en León, y habiendo publicado ya algunos poemas con el apellido Darío (nombre de pila de un antepasado), Rubén marchó a El Salvador, donde trabó amistad con el poeta Francisco Gavidia y avanzó en sus descubrimientos poéticos. En 1883 regresó a Nicaragua, donde trabajó en la Biblioteca Nacional de Managua y en la secretaría del presidente Adán Cárdenas. Animado por algunos amigos, en 1886 viajará a Santiago de Chile, colaborando allí en los periódicos chilenos y publicando sus primeros libros. Rubén tuvo dificultades para conectar al principio con los círculos literarios e intelectuales chilenos, pero tras obtener el primer premio en un concurso de poesía exaltadora de los próceres chilenos, su nombre comenzó a ser bien recibido. Sin duda, aquel libro fue compuesto con la intención de salir del anonimato, ya que Darío trabajaba por entonces en su poesía innovadora y modernista, cuya piedra miliar será el libro de prosa y poesía Azul, de 1888, en el que se detectan remotas resonancias becquerianas. Con el tiempo su reconocimiento como primer representante de la nueva poesía se hizo extenso y sus relaciones se ampliaron a los círculos más influyentes, tanto en lo literario como en lo político (fue amigo del presidente Balmaceda). En su breve regreso a Nicaragua, en 1889 (tras la muerte de su padre, meses antes), Darío conocerá a Rafaela Contreras, con la que contraerá matrimonio civil en El Salvador. Después vendrán cortas estancias en Guatemala, Costa Rica y su país natal, hasta que el Gobierno nicaragüense lo envía a España como representante en el IV Centenario del descubrimiento de América, lo que le dio la oportunidad de conocer a numeroso literatos españoles. Fallecida su esposa en 1893, Rubén se casará al año siguiente con un amor de juventud, Rosario Murillo; dicho matrimonio está envuelto de misterio debido a la reputación de dicha mujer y a los manejos que quizá llevó a cabo su hermano para materializar la boda. Sea como fuere, Rubén Darío es ya un respetado hombre público en toda Latinoamérica, y ese mismo año será nombrado cónsul de Colombia en Panamá y Buenos Aires, realizando después viajes a Nueva York, donde conoció a José Martí, y a París, donde se encuentró con uno de sus maestros, el poeta Verlaine. En Buenos Aires se hizo amigo de Leopoldo Lugones y, en 1894, junto al boliviano Ricardo Jaimes Freyre, Rubén Darío fundará La Revista de América. El año siguiente fallecerá su madre, Rosa. Por entonces, su matrimonio ha quedado en una pura formalidad, pero Darío sigue muy activo en grupos literarios y publicando sus obras. Posteriormente, en 1898, Darío viajaría solo a Barcelona y a Madrid como corresponsal de La Nación, interesado en las cuestiones relativas a la guerra de España y Estados Unidos. En la capital española entró en contacto con escritores como Unamuno, Valle-Inclán, Machado, Azorín, Baroja, Juan Ramón Jiménez y Villaespesa, entre otros. También conoció entonces a la que sería su siguiente esposa, Francisca Sánchez, mujer humilde que trabajaba como criada en casa del poeta Villaespesa, pero que fue su más comprensiva compañera, a pesar de los frecuentes devaneos sexuales del escritor. Su vida, en adelante, continuará dedicada a la literatura, el periodismo y la diplomacia. Darío realizará diversos viajes por Europa y América y, en 193, será nombrado cónsul de Nicaragua en París, donde, en 197, nacerá su hijo Rubén Darío Sánchez. El escritor tuvo una hija en 19, pero murió de viruela, a los pocos meses, sin llegar él a conocerla debido a sus constantes viajes; otra hija también había muerto antes de nacer, en 197. Antes y después de ser nombrado cónsul en Madrid, en 198, Darío y Francisca pasarán temporadas en Mallorca. Rubén había intentado conseguir el divorcio de Rosario sin éxito, aunque al final de su vida sería con ella con quien regresaría a Nicaragua. En 1915, invitado por el dictador Estrada Cabrera, Rubén y Rosario pasarán algunos meses en Guatemala. Un año después, el 6 de febrero, murió en su residencia nicaragüense de León. Al parecer, sus últimos años fueron acompañados de trastornos físicos, acentuados por su excesiva afición al alcohol.