Cantos de vida y esperanza: Los cisnes, y otros poemas

Front Cover
F. Granada, 1907 - 175 pages
0 Reviews
 

What people are saying - Write a review

We haven't found any reviews in the usual places.

Other editions - View all

Common terms and phrases

Popular passages

Page 169 - Pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo, Ni mayor pesadumbre que la vida consciente. Ser, y no saber nada, y ser sin rumbo cierto, Y el temor de haber sido y un futuro terror... Y el espanto seguro de estar mañana muerto, Y sufrir por la vida y por la sombra y...
Page 90 - En vano busqué a la princesa que estaba triste de esperar. La vida es dura. Amarga y pesa. ¡Ya no hay princesa que cantar! Mas a pesar del tiempo terco, mi sed de amor no tiene fin; con el cabello gris me acerco a los rosales del jardín... Juventud, divino tesoro,' ¡ ya te vas para no volver ! . . . Cuando quiero llorar, no lloro, ya veces lloro sin querer...
Page 12 - En mi jardín se vió una estatua bella: se juzgó mármol y era carne viva; una alma joven habitaba en ella, sentimental, sensible, sensitiva. Y tímida ante el mundo, de manera que encerrada en silencio no salía sino cuando en la dulce primavera era la hora de la melodía. . . Hora de ocaso y de discreto beso; hora crepuscular y de retiro; hora de madrigal y de embeleso, de "te adoro", de "¡ay!
Page 44 - ¡Oh, Señor Jesucristo! ¿Por qué tardas? ¿Qué esperas para tender tu mano de luz sobre las fieras y hacer brillar al sol tus divinas banderas? Surge de pronto y vierte la esencia de la vida sobre tanta alma loca, triste o empedernida que, amante de tinieblas, tu dulce aurora olvida.
Page 19 - Únanse, brillen, secúndense, tantos vigores dispersos; formen todos un solo haz de energía ecuménica. Sangre de Hispania fecunda, sólidas, ínclitas razas, muestren los dones pretéritos que fueron antaño su triunfo. Vuelva el antiguo entusiasmo, vuelva el espíritu ardiente que regará lenguas de fuego en esa epifanía.
Page 59 - ¿Qué signo haces, oh Cisne, con tu encorvado cuello al paso de los tristes y errantes soñadores? ¿Por qué tan silencioso de ser blanco y ser bello, tiránico a las aguas e impasible a las flores? Yo te saludo ahora como en versos latinos te saludara antaño Publio Ovidio Nasón. Los mismos ruiseñores cantan los mismos trinos, y en diferentes lenguas es la misma canción. A vosotros mi lengua no debe ser extraña. A Garcilaso...
Page 16 - Pasó una piedra que lanzó una honda; pasó una flecha que aguzó un violento. La piedra de la honda fue a la onda, y la flecha del odio fuese al viento. La virtud está en ser tranquilo y fuerte; con el fuego interior todo se abrasa; se triunfa del rencor y de la muerte, y hacia Belén. . . ¡la caravana pasa!
Page 149 - Los QUE auscultasteis el corazón de la noche, los que por el insomnio tenaz habéis oído el cerrar de una puerta, el resonar de un coche lejano, un eco vago, un ligero ruido. . . En los instantes del silencio misterioso, cuando surgen de su prisión los olvidados, en la hora de los muertos, en la hora del reposo, ¡sabréis leer estos versos de amargor impregnados!.
Page 14 - Como la esponja que la sal satura en el jugo del mar, fue el dulce y tierno corazón mío, henchido de amargura por el mundo, la carne y el infierno. Mas, por gracia de Dios, en mi conciencia el Bien supo elegir la mejor parte; y, si hubo áspera hiél en mi existencia, melificó toda acritud el Arte.
Page 166 - Noble peregrino de los peregrinos, que santificaste todos los caminos, con el paso augusto de tu heroicidad, contra las certezas, contra las conciencias y contra las leyes y contra las ciencias, o. IIUIM la mentira, contra la verdad...

Bibliographic information