Discursos leídos en las recepciones públicas que ha celebrada desde 1847 la Real Academia española, Volume 2

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Imp. nacional, 1860
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Page 213 - Y como codiciosa,' Por ver y acrecentar su hermosura, Desde la cumbre airosa Una fontana pura Hasta llegar corriendo se apresura; Y luego sosegada, El paso entre los árboles torciendo, El suelo de pasada De verdura vistiendo, Y con diversas llores va esparciendo.
Page 395 - en el prólogo de sus Novelas ejemplares, publicadas en el año 1613: «yo soy el primero que he novelado en lengua castellana, que las muchas novelas que en ella andan impresas, todas son traducidas de lenguas extranjeras,» incurría en error, hijo sin duda de la
Page 334 - furor del animoso viento, Embravecido en la fragosa sierra, Que los antiguos robles ciento á ciento Y los pinos altísimos atierra, Y de tanto destrozo áun no contento, Al espantoso mar mueve la guerra? Pequeña es esta furia, comparada A la de Filis con Alcino airada. Así
Page 204 - cristalinas; Árboles, que os estáis mirando en ellas; Verde prado, de fresca sombra lleno; Aves, que aquí sembráis vuestras querellas; Hiedra, que por los árboles caminas, Torciendo el paso por su verde seno; y
Page 171 - Qué era , decidme, la nación que un día Reina del mundo proclamó el deslino, La que á todas las zonas extendía Su cetro de oro y su blasón divino? Volábase á Occidente, Y el vasto mar Atlántico sembrado Se hallaba de su gloria y
Page 205 - ¿Quién me dijera, Elisa, vida mia, Cuando en aqueste valle al fresco viento Andábamos cogiendo tiernas flores, Que había de ver con largo apartamiento Venir el triste y solitario día Que diese amargo fin á mis amores?
Page 387 - los libros de caballerías de entonces), sin duda podrían salir algunos con la perfección que vuestra merced ha dicho, enriqueciendo nuestra lengua del agradable y precioso tesoro de la elocuencia, dando ocasión que los libros viejos se oscureciesen á la luz de los nuevos que saliesen para honesto pasatiempo, no solamente de los ociosos. sino
Page 172 - Pues qué ! ¿ Con faz serena Vierais los campos devastar opimos, Eterno objeto de ambición ajena, Herencia inmensa que afanando os dimos ? Despertad, raza de héroes: el momento Llegó ya de arrojarse a la victoria: Que vuestro nombre eclipse nuestro nombre, Que vuestra gloria humille nuestra gloria.
Page 110 - Oye mi dolorosa voz postrera, Que, junta con el ánimo cansado, Sale perdiendo la doliente vida. Y clama el otro: Ya que quieres, cruel, que se publique De lengua en lengua y de una en otra gente, Del áspero rigor tuyo la fuerza,
Page 160 - Y allí contempla el eternal reposo Del astro luminoso Que da á torrentes su esplendor al dia. Siente bajo su planta Galileo Nuestro globo rodar ; la Italia ciega Le da por premio un calabozo implo, Y el globo en tanto sin cesar navega Por el piélago inmenso

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