El castillo de Simancas: drama heróico en tres actos y en verso

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J. Rodríguez, 1873 - 76 pages
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Page 69 - Príncipe: allá se dio con él, el no visto suceso de interrumpir el curso de la acción para que Vico, el buen actor, repitiera las no olvidadas quintillas con que describe la batalla de Villalar. Y allí el justo entusiasmo, de cuando el cantor de los comuneros dice que ¡al tronar la artillería la tierra se estremecía y el espacio retemblaba! ¡Y dice tan dulces versos la ideal Isabel, la amada del comunero Maldonado! ¡Y tiene tanto de heroico la venganza de la viuda de Padilla! Indudablemente,...
Page 68 - Villalar: —Día triste.— El suelo blando, Copiosa y tenaz la lluvia, Húmedo el aire silbando, Y las nubes eclipsando Del sol la madeja rubia. Firme y dispuesta la gente, Llega al barranco fatal... Busca paso..., y diligente El ejército imperial Nos cierra barranco y puente. Entonces embravecido En ambas partes estalla El rencor mal comprimido..., Y entre el pavoroso ruido Da comienzo la batalla. ¿Quién puede el odio atajar De aquellos pechos febriles Que llevaban al chocar Ese furor... peculiar...
Page 31 - Sólo, padre mio, sé que convulsa y jadeante, hice un esfuerzo gigante y que al fin me puse en pié. Y aún la sentencia maldita me atronaba con sus ecos, resbalando por los huecos de la nave de la ermita. Salí con planta insegura, torné al castillo sin calma, haciendo cárcel el alma de tan negra desventura; y desde...
Page 31 - Seguirla quise y no pude; pesaba como una roca, quise llamar y a' mi boca en vano el aliento acude. Qué más? ni aun llanto tenia, pues abrasado en mi frente, como una lluvia candente dentro del alma caia. Adivinar no es posible todo lo que yo sufrí, ni el tiempo que estuve así en situacion tan horrible.
Page 31 - ¡todas las tardos!... mas hoy, hoy, cuando el alba su brillo cernía sobre el castillo, yo, que esperándola estoy, como siempre, en triste vela, por dar tregua á mis congojas, si en el color de las hojas un día más se revela, presintiendo el desengaño de mi pobre corazón, abro trémula el balcón, tomo el cesto, quito el paño, y arrojo cesto y laurel con espantosa agonía!...
Page 69 - De la fuerza á la opresión! Desde una altura cercana Iba mermando el cañón La lealtad castellana. Y ante la muerte y su imperio, Quedó al fin tanto coraje En fúnebre cautiverio, Y aquel tétrico paraje Convertido en cementerio. Padilla fue acribillado; Bravo, en su inmortal fatiga, Como fiera acorralado; Y yo caí ensangrentado Entre la turba enemiga. ¡Mas queda en pie la traición, La patria sin restaurar, Castilla sin corazón!... Y en su funeral crespón, El cadalso en Villalar!
Page 30 - Va para un mes, al entrar en la ermita una mañana, hallé una pobre gitana de belleza singular. Dios os bendiga! murmura apoyada en el cancel. — Quiere la noble Isabel oír su buena ventura? — La sabeis?
Page 30 - Al recobrar el sentido hallé con pena tirana en brazos de la gitana mi cuerpo desfallecido. — Oíd, me dijo llorosa, si quereis averiguar la manera de evitar esa desgracia horrorosa.

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