Guirnalda salvadoreña: colección de poesías de los bardos de la república del Salvador, precedidas de apuntes biográficos y juicios críticos sobre cada uno de sus autores, Volume 3

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Imprenta nacional del doctor F. Sagrini, 1886 - Authors, Salvadoran
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Page 113 - Yo he cantado las hondas conmociones con que la ausencia el pecho nos desangra y han ido hasta el alcázar de la luna mis notas tremulentas y cansadas . . . A su recuerdo inmarcesible y santo hay cuerdas que mi cítara consagra, que suspiran el eco de sus himnos, y chispean la fe de sus palabras. Y en su música vaga e infinita el moribundo corazón empapán, ¡y más allá de la vital miseria el pensamiento en abstracción espacian!
Page 113 - Lloroso un día me llegué a sus puertas, y por última vez dejé a sus plantas elegiaco cantar de despedida, ¡porque un hado fatal nos separaba! Ella me dijo que en la casta lumbre que el astro de la noche nos enviara, los llantos de la ausencia se unirían, cual sollozos de tórtolas que se aman.
Page 297 - ... los cielos ya el aura, y con orgullo me los conté yo mismo. Debajo de esta lápida mortuoria un joven corazón reposa inerte: amó la Poesía, ansió la Gloria, y al encumbrarse en pos de la victoria, entrambas alas le arrancó la Muerte. Cayó como la alondra que despliega sus plumas al fulgor del sol de Mayo, por los aires sus cánticos riega, y cuando cerca de .una nube llega, la arrastra el aquilón, la ahoga el rayo. ¡Triste sepulcro! ¡Cuántas ilusiones han descendido hasta tu fondo...
Page 88 - ¡así tendió su manto la tristeza sobre este corazón, que a amar empieza la negra soledad! Ayer no más, alegre y bulliciosa, cantaba de mi infancia venturosa . las horas de quietud; hoy como el ave entristecida canto, y se marchita y languidece en tanto mi ardiente juventud!
Page 109 - A veces triste, conmovido y loco, me finjo estar bajo tu sombra escasa, en una de esas tardes voluptuosas en que se siente, se delira y se ama... Allá...
Page 109 - Allá, a mi izquierda, el encendido ocaso, pintando flores en cendal de gualda, y la ondulada cumbre de los cerros perfilándose en fondos de escarlata. En rumbo opuesto el San Miguel truncado, en tul se vela de azulino nácar, cual el genio infeliz de los ausentes, perdido en el turbión de las distancias. Allá también el San Vicente adusto su majestuosa cumbre dentellada, engolfa altivo en la región sidérea, como un sarcasmo a la soberbia humana. Las nubes ciñen la severa frente, cual leves...
Page 10 - ¡Bello es vivir! si es sueíío la existencia y si tranquilo el corazón palpita: si en horas de suprema, complacencia libamos del placer la grata esencia, sin bien perdido ni ilusión marchita. ¡Bello es vivir! si el mundo en sus paisajes espléndido nos brinda un paraíso, en donde el alma .encuentra en sus mirajes, vestidos de riquísimos ropajes, formas ' y mundos que forjarse quiso. ¡Bello es vivir! sin penas ni dolores, en dulce paz y venturosa calma, como tú vives deshojando flores, al...
Page 114 - ¡Quién pudiera volver a los parajes en donde tú penosa te levantas, y exhalar en el grito de los cisnes la triste inmensidad de la nostalgia! Sentir, amar, correr como en los días de fiestas y placer, luz y fragancias, que el cáliz de la vida, exuberante y lleno hasta los bordes derramaba! ¡Quién pudiera escalarte y coger nidos, en infantil dulcísima algazara, o cortar los capullos y las flores con que te adornan miles de parásitas! ¡ Quién recorrer pudiera uno por uno tanto nido de amor...
Page 86 - ¿En dónde podré encontrar el amor puro y ardiente de aquella edad .inocente en que mi alma se adurmió; y las flores, los encantos y los juegos infantiles de mis primeros abriles? ¡Todo, amigas, todo huyó! Como el eco de una trova, tan fugaz como la nube de incienso, que al éter sube, es del hombre la niñez. Viene después otra edad de continuas emociones... ¡Bellas son las ilusiones, pero ya sin candidez!
Page 115 - ¡Pasó la orgía... Calcinantes besos, chocar de copas, blasfemar de labios... ¡ Profanar el amor con los excesos, la hermosura manchar con los agravios!... ¡Todo pasó! levántase sombría la voz de la pureza mancillada, y truena Dios dentro del alma impía, ¡ que en sí tornó sedienta y desolada ! Silencio, soledad, noche, martirio... ansia de redención, ansia de cielo, sed por la luz... ¡fantástico delirio que el alma hiela en abrasante vuelo! Luego dirá la sociedad mundana que yo me...

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