Hijas del Abuso

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Createspace Independent Pub, Nov 17, 2011 - Family & Relationships - 122 pages
Las mujeres sometidas a un constante abuso emocional por parte de esposos, novios, maridos o compa eros sentimentales, pagan un alto precio con su salud f sica y mental. Pero la mayor a de las personas, s lo asocia abuso con golpes y moretones, pasando por alto los insultos, gritos, burlas y humillaciones, que no dejan huellas visibles, pero afectan la auto-estima y auto-confianza de la mujer, frenando su desarrollo personal y aporte a la familia, sociedad y a ella misma.Hijas del Abuso plantea de una manera v vida, a trav s entrevistas, historias reales, y confesiones, que cuando una mujer se entrega y somete al abuso, puede padecer de depresi n y desajustes nerviosos, as como envejecer prematuramente o sufrir de demencia senil o Alzheimer, porque el abuso siempre cobra su porci n, dejando a la mujer sin fuerzas para vivir y seguir luchando.El abuso tanto f sico, sexual como emocional debe erradicarse porque pasa de generaci n en generaci n como un "virus contagioso". Los hijos que ven y se educan con el desprecio del padre y la sumisi n de la madre, repiten el mismo esquema de adultos. Los varones promover n la violencia, y las ni as aceptar n los maltratos como algo normal. Ambos creer n que el mundo es un lugar lleno de miedo y vejaciones, donde no hay espacio para el amor y la comprensi n.

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About the author (2011)

Ketty Rodríguez es una periodista venezolana que realizó estudios en la Universidad Católica Andrés Bello. Antes de graduarse, trabajó como interna en la redacción de uno de los periódicos más emblemáticos de Venezuela, el Diario Ultimas Noticias, un medio de corte popular, que le enseñó la cruda realidad de las barriadas caraqueñas, la tensión de las huelgas de trabajadores y obreros y el creciente problema de la delincuencia en las calles de la ciudad. Posteriormente, trabajó en el Diario de Caracas, un periódico alternativo que intentó llegar a la clase de jóvenes profesionales venezolanos. Allí, Rodríguez trabajó como reportera de sucesos políticos, escribiendo sobre los hechos más sobresalientes del último segundo mandato de Carlos Andrés Pérez, a principios de los 90. En el 2000, Rodríguez fue contratada por el Nuevo Herald de Miami, para trabajar como reportera de inmigración, pero luego se dedicó por varios años, a escribir sobre las escuelas públicas de Miami Dade, los rejuegos de la politica y su influencia en el presupuesto educativo, y la difusion de logros de maestros y estudiantes por encima de las diferencias culturales y economicas. En el 2009, salió del periódico para iniciar su carrera de escritora. Rodríguez reside en Miami y tiene un solo hijo, Ignacio Ocando.

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