La gaviota: novela de costumbres

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F.A. Brockhaus, 1868 - 279 páginas
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Novela costumbrista cargada de tópicos. Muy bien escrita, pero aporta poco interés.
Entre otros muchos episodios costumbristas, narra la historia de una muchacha de bajo origen que, por sus dotes de
canto, es aupada a la alta sociedad, pero por sus líos de amores pierde al marido y a los amigos, volviendo finalmente al pueblo donde nació.
La trama no es mala, y las anécdotas que se cuentan en el escenario de la novela no carecen de interés costumbrista, pero son excesivos, y distraen de la trama principal, llegándose a hacer pesados.
 

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yaaiza
no salen los libros. eh descargado la aplicacion play book y cuando voy a buscar un libro me dice que no existe...

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Pasajes populares

Página 85 - ¿cuyo es aquel caballo que allá bajo relinchó? —Señor, era de mi padre, y envióoslo para vos. —¿Cuyas son aquellas armas que están en el corredor? —Señor, eran de mi hermano, y hoy os las envió. —¿Cuya es aquella lanza, desde aquí la veo yo? —Tomalda, conde, tomalda, matadme con ella vos, que aquesta muerte, buen conde, bien os la merezco yo.
Página 84 - Blanca sois, señora mía, más que el rayo del sol: ¿si la dormiré esta noche desarmado y sin pavor? Que siete años había, siete, que no me desarmo, no. Más negras tengo mis carnes que un tiznado carbón. — Dormilda, señor, dormilda, desarmado sin temor, que el conde es ido a la caza a los montes de León.
Página 81 - Pero en lo que consiste su agrado (por no decir encanto) es en las modulaciones de la voz que lo canta; es en la manera con que algunas notas se ciernen, por decirlo así, y mecen suavemente, bajando, subiendo, arreciando el sonido o dejándolo morir.
Página 38 - Momo — ; porque tanto vive en el agua como en la tierra ; porque canta y grita y salta de roca en roca como las otras. — Pues tu abuela — observó don Modesto — la quiere mucho y no la llama más que Marisalada, por sus graciosas travesuras y por la gracia con que canta y baila y remeda a los pájaros.
Página 84 - ... —Esa palabra, la niña, no era sino traición: ¿cuyo es aquel caballo que allá bajo relinchó? —Señor, era de mi padre, y envióoslo para vos. —¿Cuyas son aquellas armas que están en el corredor?
Página 38 - ... pescador. El era el que proveía de pescado al convento, y los Padres en cambio le daban pan, aceite y vinagre. Hace doce años que vive allí en paz con todo el mundo.
Página 31 - El día estaba tan hermoso, que sólo podía compararse a un diamante de aguas exquisitas, de brillante esplendor, y cuyo valor no aminora el más pequeño defecto. El alma y el oído reposaban suavemente en medio del silencio profundo de la Naturaleza. En el azul turquí del cielo no se divisaba más que una nubécula blanca, cuya perezosa inmovilidad la hacía semejante a una odalisca, ceñida de velos de gasa, y muellemente recostada en su otomana azul.
Página 111 - Has hecho bien, gaznápiro; por aquello de que «aunque la mona se vista de seda, mona se queda». La misma falta haces tú en mi boda que los perros en misa.
Página 228 - ... experiencia de muchos siglos ha acreditado de bueno, que al cabo de los años mil, vuelven las aguas por donde solían ir.
Página 35 - Logra el tonto por influjo Lo que al sabio no le dan; Que el premio y las buenas mozas Siempre se destinan mal. 6623 Más vale saber que haber, Dice la común sentencia; Que el pobre puede ser rico, Y el rico no compra ciencia.

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