La gaviota: novela de costumbres

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Brockhaus, 1863 - 279 páginas
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Página 84 - Esa palabra, la niña, no era sino traición : ¿cuyo es aquel caballo que allá bajo relinchó? — Señor, era de mi padre y envióoslo para vos. — ¿Cuyas son aquellas armas que están en el corredor?
Página 38 - Stein. — Es un mal nombre — dijo el comandante — que Momo le ha puesto a esa pobre muchacha. — Porque tiene las piernas muy largas — respondió Momo — ; porque tanto vive en el agua como en la tierra; porque canta y grita, y salta de roca en roca como las otras.
Página 84 - Blanca sois, señora mía, más que el rayo del sol: ¿si la dormiré esta noche desarmado y sin pavor? Que siete años había, siete, que no me desarmo, no. Más negras tengo mis carnes que un tiznado carbón. — Dormilda, señor, dormilda, desarmado sin temor, que el conde es ido a la caza a los montes de León.
Página 38 - Momo, que traía al hombro unas alforjas bien rellenas y tenía prisa, preguntó al comandante si iba al fuerte de San Cristóbal. — Sí — respondió — , y de camino a ver a la hija del tío Pedro Santaló, que está mala. — ¿Quién? ¿la Gaviota? — preguntó Momo — . No lo crea usted. Si la he visto ayer encaramada en una peña y chillando como las otras gaviotas. — ¡Gaviota!
Página 170 - Escritas con exactitud y con verdadero espíritu de observacion, ayudarían mucho para el estudio de la humanidad, de la historia, de la moral práctica, para el conocimiento de las localidades y de las épocas. Si yo fuera la reina, mandaría escribir una novela de costumbres en cada provincia, sin dejar nada por referir y analizar.
Página 111 - Has hecho bien, gaznápiro, por aquello de que «aunque la mona se vista de seda, mona se queda». La misma falta haces tú en mi boda que los perros en misa. — ¿Si te habrás figurado tú que por ser meica122 dejas de ser Gaviota — repuso Momo — y que por estar recompuesta estás bonita?
Página 81 - La tonada del romance es monótona, y nos atrevemos a asegurar que, puesta en música, pudiese satisfacer a los dilettanti ni a los filarmónicos. Pero en lo que consiste su agrado (por no decir encanto) es en las modulaciones de la voz que lo canta; es en la manera con que algunas notas se ciernen, por decirlo así, y mecen suavemente, bajando, subiendo, arreciando el sonido o dejándolo morir. Así es que el romance, compuesto de muy pocas notas, es dificilísimo cantarlo bien y genuinamente. Es...
Página 31 - El día estaba tan hermoso, que sólo podía compararse a un diamante de aguas exquisitas, de brillante esplendor, y cuyo valor no aminora el más pequeño defecto. El alma y el oído reposaban ¡ suavemente en medio del silencio profundo de la naturaleza. En el azul turquí del cielo no se divisaba más que una nubécula blanca, cuya perezosa inmovilidad la hacía semejante a una odalisca, ceñida de velos de gasa, y muellemente recostada en su otomana azul.
Página 35 - Más vale saber que haber, Dice la común sentencia; Que el pobre puede ser rico, Y el rico no compra ciencia.

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