Obras completas de Manuel Scorza: Redoble por rancas

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Siglo XXI, 1990 - Poetry - 237 pages
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La obra de Scorza se agiganta al paso del tiempo. Sus relatos, que parten muchas veces de hechos reales, sin desdeñar el mito y la fantasía, no sólo muestran la calidad literaria de su autor, sino que permanecen como testimonios de una realidad latinoamericana.
 

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Page 16 - ¡Es el sol del doctor!", susurraban exaltados. Al día siguiente, temprano, los comerciantes de la plaza la desgastaron con temerosas miradas. "¡Es el sol del doctor!", se conmovían. Gravemente instruidos por el Director de la Escuela — "No vaya a ser que una imprudencia conduzca a vuestros padres a la cárcel" — , los escolares la admiraron al mediodía: la moneda tomaba el sol sobre las mismas desteñidas hojas de eucalipto.
Page 11 - Cerro de Pasco Corporation", por cuyos intereses se fundaron tres nuevos cementerios, arrojó, en su último balance, veinticinco millones de dólares de utilidad. Más que un novelista, el autor es un testigo. Las fotografías que se publicarán en un volumen aparte y las grabaciones magnetofónicas donde constan estas atrocidades, demuestran que los excesos de este libro son desvaídas descripciones de la realidad. Ciertos hechos y su ubicación cronológica, ciertos nombres, han sido excepcionalmente...
Page 16 - No vaya a ser que una imprudencia conduzca a vuestros padres a la cárcel" — , los escolares la admiraron al mediodía: la moneda tomaba el sol sobre las mismas desteñidas hojas de eucalipto. Hacia las cuatro, un rapaz de ocho años se atrevió a arañarla con un palito: en esa frontera se detuvo el coraje de la provincia. Nadie volvió a tocarla durante los doce meses siguientes. Sosegada la agitación de las primeras semanas, la provincia se acostumbró a convivir con la moneda. Los comerciantes...
Page 17 - Cincuenta y nueve minutos después de iniciada su 116 117 entrevista solar, el Magistrado autoriza a su ojo derecho a consultar el Longines, baja la escalera, cruza el portón azul y gravemente enfila hacia la plaza. Ya está deshabitada. Hasta los perros saben que de seis a siete no se ladra allí. Noventa y siete días después del anochecer en que rodó la moneda del doctor, la cantina de don Glicerio Cisneros vomitó un racimo de borrachos. Mal aconsejado por un aguardiente de culebra Encarnación...
Page 17 - ... polvoriento rectángulo. A las cuatro, la plaza hierve, a las cinco todavía es un lugar público, pero a las seis es un desierto. Ninguna ley prohibe pasearse a esa hora, pero sea porque el cansancio acomete a los paseantes, sea porque sus estómagos reclaman la cena, a las seis la plaza se deshabita. El medio cuerpo de un hombre achaparrado, tripudo, de pequeños ojos extraviados en un rostro cetrino, emerge a las cinco, al balcón de un caserón de tres pisos de ventanas siempre veladas por...

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