Obras completas de Figaro (Don Mariano José de Larra): El doncel de Don Enrique el doliente (cont.) Colección de artículos dramaticos, literarios, politicos y de costumbres

Front Cover
Yenes, 1843
1 Review
 

What people are saying - Write a review

We haven't found any reviews in the usual places.

Selected pages

Contents

Common terms and phrases

Popular passages

Page 86 - et que pourvu que je ne parle en mes écrits, ni de l'autorité, ni du culte, ni de la politique, ni de la morale , ni des gens en place , ni des corps en crédit, ni de l'opéra, ni des autres spectacles , ni de personne qui tienne à quelque chose ; je puis tout imprimer librement, sous l'inspection de deux ou trois Censeurs. Pour profiter de cette douce liberté,
Page 114 - empezado ya á estudiar sobre aquella máquina, como un anatómico sobre un cadáver, acepté inmediatamente. Don Periquito es pretendiente á pesar de su notoria inutilidad. Llevóme, pues, de ministerio en ministerio: de dos empleos con los cuales contaba, habíase llevado el uno otro candidato que habia tenido mas empeños que él.— ¡Cosas de
Page 115 - ni inglés, y que en cuanto á periódicos, buenos ó malos, en fin, los hay, y muchos años no los ha habido. Pasábamos al lado de una obra de esas que hermosean continuamente este país, y clamaba: ¡qué basura! en este pais no hay policía. En París las casas que
Page 343 - supuesto que la sociedad al aplicarla no hace mas que suprimir de su mismo cuerpo uno de sus miembros, es causa de que se oiga con la mayor indiferencia el fatídico grito que desde el amanecer resuena por las calles del gran pueblo, y que uno de nuestros amigos acaba de poner atinadísimamente por estribillo
Page 116 - los ojos á mirar atrás, ó no preguntan á sus papas acerca del tiempo que no está tan distante de nosotros, en que no se conocía en la corte mas botillería que la de Canosa, ni mas bebida que la leche helada; en que no había mas caminos en España que el del cielo; en
Page 98 - por dramático, y otras semejantes ? —Sí señor, sí, todo eso digo yo. —Perfectamente ; me parece que sirve usted para el caso. —¿Aprendió usted historia? —No señor ; no sé lo que es. —Por consiguiente, no sabrá usted lo que son trajes, ni épocas, ni caracteres históricos... —Nada, nada, no señor. —Perfectamente. —Le diré á usted... en cuanto á
Page 117 - y creámosle capaz de esfuerzos y felicidades. Cumpla cada español con sus deberes de buen patricio, y en vez de alimentar nuestra inacción con la espresion de desaliento : ¡Cosas de España! contribuya cada cual á las mejoras posibles; entonces este país dejará de ser tan mal tratado de los
Page 115 - mal ejemplo. Preguntó cuántos ejemplares se habían vendido de su peregrino folleto, y el librero respondió: ni uno. —¿Lo ve usted, Fígaro? me dijo: ¿lo ve usted? En este país no se puede escribir. En España no se puede escribir. En Paris hubiera vendido diez ediciones. —Ciertamente, le contesté yo, porque los hombres como usted venden en
Page 159 - del suyo para que llegase mas pronto la del refectorio. —Pero, señor, dijo el francés, yo no los traía para usted... —Pues nosotros los tomamos para nosotros. —¿Está prohibido en España el saber la hora que es? preguntó el francés al español. —Calle, dijo el padre, si no quiere que se le exorcice, y
Page 114 - sus instancias; un mal almuerzo mal servido reclamaba indispensablemente algún nuevo achaque, y no tardó mucho en decirme:—Amigo , en este pais no se puede dar un almuerzo á nadie; hay que recurrir á los platos comunes y al chocolate. Vive Dios, dije yo para mí, que cuando en este pais se tiene un buen cocinero y un

Bibliographic information