Obras escogidas de don Antonio García Gutierrez

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M. Rivadeneyra, 1866 - Spanish drama - 722 pages
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Page 28 - Aborréceme, es mi suerte; maldíceme si te agrada, mas toca mi frente helada con el hielo de la muerte. Tócala, y si hay en tu seno un resto de compasión, alivia mi corazón, que abrasa un voraz veneno. MANRIQUE Un veneno.. ¿y es verdad?
Page 28 - MANRIQUE Tarde conocí mi error.. LEONOR ¡Si vieras cuál se estremece mi corazón! ¿Por qué, di, obstinarte? Hazlo por mí, por lo que tu amor padece. Sí, este momento quizá.. ¿No ves cuál tiemblo? Quisiera ocultarlo si pudiera; pero no, no es tiempo ya. Bien sé que voy tu aflicción a aumentar; pero ya es hora de que sepas cuál te adora la que acusas sin razón. Aborréceme, es mi suerte; maldíceme si te agrada, mas toca mi frente helada con el hielo de la muerte. Tócala, y si hay en...
Page 5 - Cantar una trova oí. Era tu voz, tu laúd, Era el canto seductor De un amante trovador Lleno de tierna inquietud. Turbada perdí mi calma , Se estremeció el corazón, Y una celeste ilusión Me abrasó de amor el alma. Me pareció que te via En la oscuridad profunda, Que á la luna moribunda Tu penacho descubría.
Page 29 - ¡adi...ós...! (Espira : un momento de pausa. ) MANRIQUE. ¡La he perdido! ¡Ese lúgubre gemido...! es el último de amor! Silencio, silencio; ya viene el verdugo por mí... allí está el cadalso, allí, y Leonor aquí está. Corta es la distancia, vamos, que, ya el suplicio me espera. (Tropieza con la Azucena.) ¿Quién estaba aquí?
Page 13 - AZUCENA Había quemado a mi hijo. MANRIQUE ¡Vuestro hijo! Pues ¿quién soy yo, quién...? Todo lo veo. AZUCENA ¿Te he dicho que había quemado a mi hijo...? No... He querido burlarme de tu ambición... tú eres mi hijo; el del conde, sí, el del conde era el que abrasaban las llamas... ¿no quieres tú que yo sea tu madre?
Page 14 - Dime si es cierto que te estrecho en mis brazos, que respiras para colmar hermosa mi esperanza, y que extasiada de placer me miras.
Page 6 - ÑUÑO. Cobarde, no escucho nada. MANRIQUE. Ved, Conde, que os engañáis... ¿Vos... vos cobarde llamáis Al que es dueño de esta espada?
Page 14 - Tiempos en que amor solía calmar piadoso mi afán, ¿qué os hicisteis? ¿Dónde están vuestra gloria y mi alegría? ¿De amor el suspiro tierno y aquel placer sin igual, tan breve para mi mal aunque en mi memoria eterno? Ya pasó ... mi juventud los tiranos marchitaron, ya mi vida prepararon junto al ara el ataúd.
Page 19 - ... instante. Ya con eternos vínculos el crimen a su suerte me unió.. Nudo funesto, nudo de maldición que allá en su trono enojado maldice un Dios terrible.
Page 15 - ¿Te acuerdas? En una noche plácida y tranquila... (¡qué recuerdo, Leonor; nunca se aparta de aquí del corazón!): la luna hería con moribunda luz tu frente hermosa, y de la noche el aura silenciosa nuestros suspiros tiernos confundía. "Nadie cual yo te amó", mil y mil veces me dijiste falaz: "Nadie en el mundo como yo puede amar...

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