Obras poéticas

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J. Claye, 1866 - Spanish poetry - 647 pages
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Page 548 - Pusa, baña Susurrando. Déjame un rato olvidar En tus orillas mis penas, Y el sediento Labio en tus ondas mojar, Y en tus húmedas arenas Dame asiento. Tu raudal, de ese elevado Monte al Tajo, en raudo giro Se derrumba, Tan humilde, que sentado Desde aquí su cuna miro Y su tumba. No importa que al Tajo ufano Tu breve curso no iguale ; Corre ledo, Y que nunca el cortesano En la carta te señale Con el dedo.
Page 549 - ¡Feliz quien encuentra un llano donde los cerros evite de la vida; y allí, del mundo lejano, tu breve carrera imite y escondida! Ese Tajo caudaloso, en cuyo profundo seno vas a morir, ya con puente ponderoso su terso raudal sereno siente oprimir.
Page 309 - El rico fué tirano; esclavo el pobre: ¡la libertad murió! Turbas hambrientas tendidas en los pórticos, aguardan los desperdicios de opulenta mesa; y el libre voto que a los altos puestos de la suprema dignidad eleva, a precio vil en los comicios venden! Roma degenerada se prosterna a las plantas de Mario, o bajo el hacha de Sila tiende la servil cabeza!
Page 521 - Los impíos que tus casas allanaron de uno al otro horizonte, y con hachas sus puertas destrozaron, como leña del monte. Los fuertes que se alzaban, cual montañas que a las nubes se eleva, •desparecieron como débil caña que el huracán se lleva.
Page 310 - Esos vicios, que hipócrita lamentas, Con el ejemplo combatirlos debes. Dalo el primero tú; la noble empresa Digna de César es. Abdica, abdica El supremo poder; y ante la fuerza De...
Page 524 - Alceme presurosa Para abrir al Esposo que esperaba, Y mirra muy preciosa Mi mano destilaba, Que corrió por los gonces de la aldaba. ¡Mas el Esposo amado No me esperaba, ¡ay triste!, y era ido Celoso y despechado! Mi acento dolorido Llámalo, y no responde á mi gemido!
Page 518 - Y en tí humilde, ¡oh mi Dios! la vista clavo, Y me aterra tu ceño; Como fija sus ojos el esclavo En la diestra del dueño. Que en dudas engolfado, hasta tu esfera Se alzó mi orgullo ciego, Y cayó aniquilado cual la cera Junto al ardiente fuego. Si en profano laúd lanzó mi boca Torpes himnos al viento, Yo estrellaré, Señor, contra una roca El impuro instrumento. ¡Levántate del polvo, arpa sagrada Henchida de armonía!
Page 540 - Grecia derruida el canto melodioso eternizó y el brazo belicoso, ¿yace entre sus escombros extinguida? No. — Como chispa eléctrica impaciente que presa, en frío pedernal, no pudo brillar, hasta que siente de acerado eslabón el golpe rudo : así en medroso pasmo en...
Page 25 - Y el alma y los ojos fijos En su porvenir tendrás; Porque esta patria, dirás, Es la patria de mis hijos . En fin, Juan, el matrimonio Es origen, no lo dudes, De las mayores virtudes De la tierra. — Y... ¡qué demonio! Mucho contra él se propala; Pero cuando todos dan En casarse . . . Vamos, Juan, No será cosa tan mala.
Page 522 - CANTAR DE LOS CANTARES ) Ven á tu huerto, Amado; Que el árbol con su fruto te convida, Y el céfiro callado Espera tu venida: Tú al céfiro y al huerto das la vida. La aurora nacarada Desdeña esquiva la purpúrea rosa, A la tierra inclinada; La abeja silenciosa, Ni en torno gira, ni en la flor se posa. Ni á su consorte halaga El ruiseñor, sin tí, cantando amores; Ni mariposa vaga Entre las gayas flores, Desplegando sus alas de colores. Ven á tu huerto, Esposo; Ven...

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