Pamela, o La virtud recompensada

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Cátedra, 1999 - Fiction - 775 pages
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'Pamela' es una novela compuesta de cartas y diarios en la que Richardson se presenta como el editor de ese material. La novela es la historia de una joven bella, virtuosa y orgullosa que defiende su dignidad y su castidad de los constantes asedios de un caballero de buena posición que valiéndose de su superioridad social pretende conseguir a la joven tanto por la fuerza como proponíendole matrimonio. Su inicial y constante rechazo termina finalmente en boda con el caballero y hacen de Pamela un modelo de virtud.

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Resumen [editar]Cuenta en primera persona la historia de una virtuosa doncella llamada Pamela Andrews y su modesta delicadeza y determinación para rechazar a su amo, el señor B., que intenta seducirla. Finalmente, ella consigue reformarlo y él demuestra su sinceridad proponiéndole matrimonio.
En la segunda parte de la novela, Pamela intenta acomodarse a la alta sociedad y edificar una relación exitosa con su esposo.
Narrada a través de sus cartas y diario, Pamela es considerada como una influencia seminal de la orientación de la novela hacia el análisis psicológico y el autoexamen.
Cuando Richardson comenzó a escribir Pamela, lo concibió como un libro de conducta, tipo de libro que puede ser considerado como el precursor de los libros de etiqueta y de autoayuda actuales. Pero conforme avanzó en su labor, la serie de cartas se convirtieron en una historia. Richardson decidió escribir en un género diferente, la novela. Perseguía un propósito moral, exponiendo un ejemplo de virtud tal como era entendido en el siglo XVIII; pero quería instruir al tiempo que entretenía al lector. De hecho, la mayor parte de las novelas de mediados del siglo XVIII y hasta bien entrado el siglo XIX, siguieron esta tendencia, reclamando legitimidad a través de su capacidad para enseñar y entretener a un tiempo.
El nombre de la heroína, Pamela, fue tomado de la Arcadia de Sir Philip Sidney.
Novela epistolar [editar]La novela epistolar, esto es, aquélla escrita como una serie de cartas, se hizo extremadamente popular durante el siglo XVIII, gracias precisamente a la Pamela de Richardson. La forma epistolar era una innovación, fuente de gran orgullo para Richardson. Así ayudó a reinventar un género literario que había alcanzado una reputación bastante dudosa. Los autores de esta época consideraban que la carta permitía al lector acceder a los pensamientos del personaje.
En la novela, Pamela escribe dos clases de cartas. Al principio, mientras decide cuánto permanecer en la casa del señor B. después de la muerte de la madre de éste, escribe a sus padres relatando sus diversos dilemas morales y pidiéndoles consejo. Después de que el señor B. la rapte y la tenga secuestrada en su casa de campo, sigue escribiendo cartas a sus padres, pero debido a que no está segura de que las reciban alguna vez, se las considera más bien un diario.
Es el ejemplo por excelencia de la novela psicológica, pues en Pamela, el lector percibe casi exclusivamente los pensamientos y cartas de Pamela, impidiendo acceder a otros personajes; solo vemos la percepción que tiene Pamela de ellos. En otras novelas de Richardson, como Clarissa (1748) y Sir Charles Grandison (1753), el lector tiene conocimiento de cartas de varios personajes y por lo tanto puede valorar con mayor efectividad las motivaciones y valores morales de cada uno de ellos.
Recepción [editar]La novela de Richarson fue un inmediato éxito editorial. Se leía tanto individualmente como en grupo. Por ejemplo, un aprendiz podía comprarla o tomarla prestada y leerla en alto a otros mientras estaban trabajando. También era un ejemplo citado en los sermones. Incluso se ilustraron abanicos y jarras, entre otros objetos, con temas de Pamela. Pronto se tradujo a otros idiomas. Al español se vertió en 1794, con el título de Pamela Andrews, ó la virtud recompensada.
Su popularidad se debió a la efectiva técnica de revelar la historia directamente en primera persona, a través de las cartas y el diario; a su naturaleza moral y al lenguaje sencillo y asequible. La novela resultó muy atractiva para la ascendente clase media.
Esto llevó a un debate público sobre su mensaje y su estilo. Muchos lectores contemporáneos quedaron sorprendidos por las escenas más gráficas, percibiendo licenciosidad en ellas, y por algunos comportamientos bastante discutibles de los personajes; fácilmente podía considerarse a Pamela, por ejemplo, como una intrigante joven intentando ascender socialmente mediante el matrimonio con un joven noble
 

About the author (1999)

A printer and bookseller who wrote love letters for servant girls as an apprentice, studied nights to improve himself, and married the boss's daughter, Samuel Richardson undertook at age 50 to write a book of sample courtesy notes, marriage proposals, job applications, and business letters for young people. While imagining situations for this book, he recalled an old scandal and developed it into Pamela, or Virtue Rewarded (1740--44), a novel about a servant girl whose firmness, vitality, literacy, and superior intelligence turn her master's lust into a decorous love that leads to their marriage. All of Pamela's virtues of fresh characterization, immediacy (what Richardson called "writing to the moment" of the character's consciousness), and the involvement of the reader in the character's intense and fluctuating fantasies, together with a much more focused seriousness, a more varied and differentiated cast of letter writers, and a more fundamental examination of moral and social issues, make his second novel, Clarissa Hawlowe (1747--48), a masterpiece. Although anyone who reads this huge novel for its plot may hang himself (as Richardson's friend Samuel Johnson said), readers have been fascinated by the complex conflict between Clarissa Harlowe and Robert Lovelace, two of the most fully realized characters, psychologically and socially, in all of literature. Like such great successors as Rousseau (see Vol. 3), an acknowledged follower of Richardson, Dostoevsky (see Vol. 2), and D. H. Lawrence, Richardson understands and shows us, in Diderot's (see Vols. 2 and 4) appreciative image, the black recesses of the cave of the mind. Although Richardson's last novel, Sir Charles Grandison (1753--54), like Pamela Part II , mainly undertakes comic delineation of manners, it also examines the serious issues of love between a Protestant and a Catholic, and experiments technically with flashbacks, with stenographic reports, and most assertively with a pure hero, a male Clarissa of irresistible charm and power. At its best, Richardson's work fuses the epistolary technique, the use of dramatic scenes, the traditions of religious biography, and the elements of current romantic fiction to achieve precise analysis, an air of total verisimilitude, and a vision of a world of primal psychological forces in conflict.

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