¡GORE, PORNO Y SNUFF!: ENSAYOS SOBRE DESVIACIONES DEL CINE

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Sultana del Lago, Editores, Jul 27, 2019 - Body, Mind & Spirit - 688 pages

 Ceci n’est pas une pipe. «Esto no es una pipa». Adaptemos esta frase tantas veces manoseada (lengüeteada al límite del cliché) con que René Magritte estableció la frontera entre objeto palpable y representación artística. Esto no es un pene erecto; esto no es una vagina lubricada; esto no es una pipa: es un lienzo cubierto con óleo. Esto no es un hombre desnudo taladrando a una mujer desnuda: es un papel cubierto con luz.Son nuestras percepciones quienes gobiernan y dirigen nuestros juicios y razonamientos. En cualquier caso la pornografía requiere de la animalidad para tener un significado. ¿Por qué dos de las principales características del ser humano son su insatisfacción dolorosa y su constante crítica de sí mismo? Porque sólo así puede vencer a la animalidad.Dicen que cuando te orgasmas, brillas desde adentro de tu cuerpo y dura varios días el resplandor que te delata. Que incluso si vistiéndote tratas de ocultar la intensa luz de tu sexo, el brillo es muy evidente en tus ojos. Sí, la pornografía tiene mil rostros diferentes, pero quien mejor lo porta es un orgasmo. El orgasmo no es sólo el objeto de nuestro deseo sexual, sino también la causa de nuestra animalidad.El alma se libera de manera definitiva con la muerte, algo parecido al coito; más bien, a esa sensación de irse a otro lado por un instante, luego de no expulsar, sino de compartir el semen. En los momentos orgásmicos uno puede ir al mundo de los espíritus, al mundo de los muertos, y regresar vivo. Por eso el orgasmo es la única aventura ilógica, la única cosa que estamos tentados a considerar sobrenatural en nuestro vulgar y razonable mundo. En otras palabras, el orgasmo no es cotidiano, es un mar de placer que apenas cubre unos cuantos segundos en los que se vive la muerte. Pero aún ahí el coito muestra su carencia y su incapacidad de plenitud: la cima del placer sexual es tan intensa como defraudadora. «Post coitum omne animal triste», escribió Lucrecio. Después del orgasmo, el ser humano se ve devuelto a sí mismo, a su soledad, a su banalidad, al gran vacío del deseo desvanecido que al rehacerse volverá a buscar en un círculo vicioso. La pornografía es el acceso a un reino extasiado en la eternidad de un instante efímero. La censura se parece mucho a la contaminación: toma cosas inofensivas y las transforma en algo perjudicial. Y «pornografía» es una de esas palabras que sólo la censura pudo inventar. Esto nos coloca ante una curiosa paradoja: la pornografía se alimenta, en diferentes grados, de subversión, de rechazo a una serie de reglas que coartan y condicionan el goce; no obstante, para existir, la pornografía necesita de esa misma regla. Ello en virtud de que sin una ley que quebrantar, no existiría lo prohibido, no habría subversión. Dicho en otras palabras, las desviaciones sólo son tales en relación con una línea recta. De cualquier manera, hoy resulta más marginal y rebelde la pareja a la antigüita, profunda y amorosa, que todas las desviaciones de la porno.

 

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Contents

La fábrica de sueños
9
claves para entender el séptimo arte
13
Cuentos de hadas
90
Visiones fantásticas de un orbe posterior al apocalipsis
92
introducción al cine de zombis
97
Radiografía de la zombificación cinematográfica
119
Asesinos en serie reales y ficticios
128
introducción al cine slasher
135
Bailarina tribal negra guapa teibolera negra
230
Fornicar es hacer el amor
249
La eternidad de un instante efímero
261
En el Paraíso no existe el coito
263
cine porno de la A a la Z consúmase caliente o muy caliente de preferencia acompañado
269
Un archipiélago de microficciones
571
Hardcore softcore
573
La fotografía médica de un tumor
579

introducción al cine gore
149
Evolución del cine gore
161
Quién no ha soñado con blandir una sierra como arma homicida?
184
introducción al cine snuff
187
El mal y la violencia
197
El símbolo y el Poder
205
Esconderse en el clóset para darse besos furtivos con la prima
208
La normalidad del tabú
213
Censura
217
El arte y un diminuto bikini rojo
221
La animalidad domesticada
225
Hambre voyerista
227
Pornomujer
584
Nación porno
590
La realidad ha sido alterada
595
El efecto realidad
599
Razones moralistas más que pedagógicas
612
Realidad ficticia basada en realidad real
620
Nada hay de malo en ver cómo un pene erecto se inserta en un lubricado orificio vagínico
628
La pornografía como la belleza está por entero en los ojos del que la contempla
636
Los colores unidos de la pornografía
639
Qué es la pornografía?
642
Copyright

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About the author (2019)

 Francisco Enríquez Muñoz (Ciudad de México, 1975): Escritor, dibujante, fotógrafo, pornólogo, cinéfago, pervertidor de mayores, ejemplo vivo del refrán «a la prima se le arrima», cazador del oso que se mata a puñaladas, lesbiano, trotatianguis, europeo nacido en México, arquitecto de teorías conspirativas, esquizoide, obsesivo-compulsivo, sadista de medio tiempo, coleccionista de ceniceros de hoteles de paso, enemigo del futbol soccer, experto en el fino arte del zapping, egocéntrico desesperado por ser publicado, apocalíptico, malpensante, suciorealista, adicto a las pastillas de valemadrismo, defensor de los izquierdos, visitante frecuente de la utópica chingada, mamón al cuadrado, antireggaetonista, perro teibolero, marido de una belleza poblana.