La Araucana, Volume 2

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Page 96 - ... desiguales: que los unos topaban duro acero, los otros el desnudo y blando cuero. Como parten la carne en los tajones con los corvos cuchillos carniceros, y cual de fuerte hierro los planchones baten en dura yunque los herreros, así es la diferencia de los sones que forman con sus golpes los guerreros: quién la carne y los huesos quebrantando, quién templados arneses abollando.
Page 54 - ... y pongo justamente sólo aquello en que todos concuerdan y confieren y en lo que en general menos difieren.
Page 79 - Por ser casi la tierra despoblada. Aquella noche el bárbaro dormía Con la bella Guacolda enamorada , A quien él de encendido amor amaba , Y ella por él no menos se abrasaba.
Page 307 - Las yerbas en su agosto reverdece, Y entiende la virtud de cada una; El mar revuelve, el viento le obedece Contra la fuerza y orden de la luna; Tiembla la firme tierra y se estremece A su voz eficaz, sin causa alguna Que la altere y remueva por de dentro, Apretándose recio con su centro.
Page 140 - No es poético adorno fabuloso mas cierta historia y verdadero cuento, ora fuese algún caso prodigioso o...
Page 311 - Y á pesar de los vientos las detiene ; No faltaban cabezas de escorpiones Y mortíferas sierpes enconadas ; Alacranes, y colas de dragones, Y las piedras del águila preñadas : Buches de los hambrientos tiburones ; Menstruo y leche de hembras azotadas , Landres, pestes, venenos, cuantas cosas Produce la natura ponzoñosas.
Page 2 - Rengo, que, en cayendo, tanto esfuerzo le puso el corrimiento, que lleno de furor y en ira ardiendo, se le dobló la fuerza y el aliento; y al enemigo fuerte no pudiendo ganarle antes un paso, agora ciento alzado de la tierra lo llevaba, que aun afirmar los pies no le dejaba.
Page 283 - Remón y los otros revolvían, luego con nueva pérdida y más priesa la primera derrota proseguían: y en una polvorosa nube espesa envueltos unos y otros ya venían, cuando fué nuestro campo descubierto en orden de batalla y buen concierto.
Page 130 - ¡cierra el timón en banda!"; y cuál turbado buscaba escotillón, tabla o madero, para tentar el medio postrimero. Crece el miedo, el clamor se multiplica, uno dice: "¡a la mar!"; otro: "¡arribemos!"; otro da grita: "¡amaina!"; otro replica: "¡A orza, no amainar, que nos perdemos!"; otro dice: "¡herramientas, pica, pica!, ¡mástiles y obras muertas derribemos!
Page 212 - ... vida junto. Mas la instable fortuna, ya cansada De serle curadora de la vida, Dio paso en aquel tiempo a una pedrada, De algún gallardo brazo despedida, Que en la cóncava sien la arrebatada Piedra gran parte le quedó sumida, Trabucándole luego de lo alto, Yendo en el aire en la mitad del salto. •Como el troyano Euricio que, volando La tímida paloma por el cielo, Con gran presteza el corvo arco flechando La atravesó en la furia de su vuelo...

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