Fábulas del dr. d. Rafael García Goyena: precedidas de la biografía del autor y de un juicio crítico de sus obras

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Librería de la viuda de Hernando y compañía, 1894 - 122 pages
 

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Page 62 - De allí con rápido vuelo en otro cuadro distinto, da círculos a un jacinto y se remonta hasta el cielo. Vuelve con el mismo afán sobre un clavel encarnado; en cuanto lo hubo gustado se traslada a un tulipán. Atraída de su belleza, en una temprana rosa por un momento reposa y el dorado cáliz besa. Ya gira sobre un jazmín, ya sobre el lirio, de modo, que corre el ámbito todo del espacioso jardín. Sobre un alto girasol, por último, toma asiento, y en continuo movimiento brillan sus alas al...
Page 98 - ... insensible a las puntas de las zarzas que le hacen obstinada resistencia. Sale, por fin, al anchuroso campo, y en él un animal se le presenta que a los plateados visos de la luna, con atención, mas sin temor observa. — Robusta es la cerviz, dice; en la frente tiene con sus adornos la defensa. ¡Qué nerviosos los pies! qué forcejudas deben ser esas manos corpulentas ! ¡ Con cuánta impavidez, qué satisfecho yace creyendo que ninguno pueda tener atrevimiento de inquietarle, disputando con...
Page 104 - ... -O se expone a morir en tu defensa? Ningún criado te da más testimonios De amor, de sumisión y de obediencia ; Pues si las leves faltas me castigas, No opongo a tu furor más que la queja. Lamiéndote la mano que me hiere, Y postrado a tus pies, pido me vuelvas A tu amistad, y una mirada tuya, Golpes, desprecios, todo lo compensa. •Si me mandas seguir alguna caza, .¡Con qué empeño, qué celo, qué presteza, La persigo, la alcanzo y de ella triunfo ! Mas sobrio te la entrego, sin que pueda...
Page 78 - Libertad para hablar sin freno alguno, libertad para hacer cuanto se quiera, se pretende en un tiempo inoportuno. No se consigue el fin de esa manera: el reino seguirá tiranizado y el príncipe en poder de aquella fiera : La salud del monarca y del estado es el único objeto, el punto fijo, a que debe atender nuestro cuidado, Y no refiero, por no ser prolijo, otras muchas razones en abono".
Page 63 - Y le dice: —Vaya, hermana, ¡qué carácter tan paciente! Te tuve por diligente, pero eres grande haragana. De una en una he repasado las flores; tú, en una sola, en una simple amapola media mañana has gastado. Nuestra frágil vida imita a la flor que se apetece; aquélla en su flor perece, y ésta en botón se marchita. No malogres de esa suerte un tiempo tan mal seguro; goza del deleite puro antes que pruebes la muerte—.
Page 96 - En este instante da un bramido que estremece la gruta, el bosque atruena, y el eco que repiten las montañas por todo el horizonte se dispersa. —El hombre, dice la prudente madre, es animal de una mediana fuerza, que la suele aumentar el ejercicio, sin que a la tuya compararse pueda; mas...
Page 93 - Ya no se ve la piel sangrienta y fea, ni la figura de la fiera enorme; por todas partes su extensión negrea (porque este es el color del uniforme del ejército fuerte que pelea). Aquel monstruo feroz y tan disforme, herido por mil partes, cede y gime bajo el inmenso peso que lo oprime.
Page 76 - ... que se ha visto de brutos congregados, desde la del diluvio universal. Reconocidos los poderes dados, se declara su fuerza por bastante; y de acuerdo común, los diputados Eligieron, ninguno discrepante, por medio de sufragios singulares, por cabeza del cuerpo al Elefante. Dando los pasos, pues, preliminares, el sabio presidente abrió el congreso entre vivas y aplausos populares. En un discurso que estudió para eso, ponderaba la grave, atroz injuria hecha al monarca, que lloraba preso. Exagera...
Page 14 - En el consorcio nupcial, la fidelidad jurada, un padre cierto a los hijos en el marido señala. Este los tiene por suyos, y con tierno amor los ama, dividiendo con la madre los cuidados de la crianza; Pero en el franco comercio de una Venus libre y vaga, aun la misma madre' ignora el padre de lo que nazca. Todo macho desconoce esta prole, por extraña, y porque puede ser de otro, nadie por suya la marca.
Page 48 - ... torpe a la seña ladra y brinca y los conejos se esconden. Y el alano corpulento viendo la ocasión de molde, sobre la niña en la cama con ligero salto echóse.

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