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antes mi muerte quería que tal pena padecer.

Aquellos lugares todos do vos vi y no vos veo, por cien mil vias y modos cada dia lo- rodeo: y pues lloro en el lugar donde entonces me alegré, vos debeis imaginar que haré donde lloré! pues nada puedo olvidar.

Las sierras por do andamos azora sin vo1 las ando, allí donde descansamos allí muero suspirando: lo • verdes prados y rios es forzado que acrecienten tanto los dolores míos, qw no sé como se cuenten y no diga desvarios.

La música que solía uiis cuidados amansar, agora multiplicar -los lia fecho en demasía: si digo alguna cancion que dige en aquellos díai, es en tanta alteracion que no las lágrimas mías sufren disimulacion.

Para que yo escribiese enteramente mis daños, cumpliera que viviese grande multitud de año i mas es mi vida penosa para mis males sentir

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maguer corta por decir pena tan espaciosa.

N°- 120.

J'.n tanto que tu manada

hma de yerba sabrosa

en esta siesta reposa,

Filis ingrata y amada,

y en tanto qué el sol declina

y Filomena suspira

al blando viento que aspira

por entre esta verde encina:

Te sienta y oye mi canto al son de mi caramillo, ó para mejor decillo mi triste y amargo llanto: que yo sé cierto si atenta oyes mis penas ostra ñas que se muevan tus entrañas por mas que vivas exenta.

No mudes tu perfeccion, asegúrense tus ojos, no mires á mis enojos, mira, o Filis, á la razon: solo este bien te demando en premio del mal que sien io: ab! uidete mi tormento y el ver mis ojos llorando.

Que no por condicion tal merecer algun honor, ni pierdes de tu valor por escucharme mi mal: porque aunque haya de moverte, pues mal y no amor te mueve, no por eso temas lleve quilate menos tu suerte.

Cuanto mas que á quien has dado

tantas dias de tormento, bien merece que un momento de gloria le sea otorgado: no queriendo responderme determino de quejarme: si tu procuras matarme quiero un rato yo valerme.

Desde el punto que mirai on mis ojos los claros tuyos, no supieron mas ser suyos, ni sin llanto se hallaron: porque como son perfectos postigos del' corazon, . de su secreta pasion muestran claros los efectos.

Ni desde que percibieron tu divina hermosura, y en el alma con fé pura toda junta la inprimieron, beldad por rara que fuese jamas de ellos fué mirada, que la tuya contemplada sin valor no la hiciese.

Ni desde que mis sentidos juntos me desampararon, y en tus gracias se emplearon como en bienes tan crecidos, jamas cosa mala ó buena comunicaron (pastora) al ánima que te adora, que no doblase mi pena.

Y asi con cuanto podría recibir gusto y placer, con todo vieue i tener enemistad mi porfía:

tras esto como ella crece nada hay que bien me parezca, mas de fuerza es que aborrezca á todo, quien se aborrece.

Solo verte y contcmplauc sin que otra cosa entrevenga, es oca-ion que yo tenga de contento alguna parte: tu pre ente , tengo gloria, que aunque eres esquiva y dura, con solo ver tu figura vencido saco victoria.

Si ausente, aunque es grave carga

la fatiga de tu ausencia,

y de tu dura inclemencia

la memoria tan amarga,

es tan grande el bien que siento

de haberte visto, que ausente

gozo mas que no presente,

porque el bien vence al tormento.

En el álamo figuro de mas altura y belleza tu singular gentileza, como en retiato mas puro: en las flores &•\ jacinto tus cabellos de oro rojos, , y los rayos de tus ojos en los de I'ebo los pinto.

Y tu frente espaciosa imagino en la que muestra á la primera luz nuestra, la despertadora diosa: tus labios y tus mejillas en rosas no bien brotadas, y en color mas encamadas que aquí puedo rcferillas.

En la leche tu blancura, y tu pecho (mi adamada) eu la ladera nevada de la montaña mas dura contemplo, y en las mas bellas llores azules tus venas, tan delicadas que apenas quien las mira puede vcllas.

En plantas, yerbas y flores, y en todo cuanto yo veo, pinto tu seT y meneo, tus gracias y tus primores: y en los troncos de mas lustre de los árboles mas bellos, porque crezca. bien cual ellos escribo tu nombre ilustre.

Y en otras cosas entallo de mas dura calidad

tu rostro con piedad,

aunque en tí jamas la hallo:

asi voy disimulando

el dolor de tu aspereza,

entre placer y tristeza

el sentimiento engañando.

Y si en este dulce engaño la memoria 1n0 otorgase

de tu ira, que gozase
mayor término mi daño:
amante tan venturoso
como yo no se hallara,
ni pastor apacentara
su ganado tan dichoso.

Mas viene tan furiosa
y con saña tan crecida
i quitar al bien la vida
tu condicion desdeñosa.

que apenas voy descansando,
cuando torno í trabajar,
ni bien dejo de llorar
cuanto presto estoy llorando.

Y aunque para tan terrible dolor, y tan importuno, hallarse remedio alguno parece que es imposible, uno solo con sus artea ha topado mi dolor, y es lo que niega el amor solicitarlo por partes.

Pues bien mirado no soy tan sin gracia ni tan feo : ni es tan loco mi deseo, ni de bien tan falto estoy, que no pueda merecer algun tanto tu aficion, si te abriese la razon los ojos del conocer.

Pero no dudo, cruel, que tienes i quien tu raegai con el favor que me niegas* aunque no tan digno de él : pues aunque mal te parezco me le hubieras otorgado, que por solo mi cuidado justamente lo merezco.

Esto es porque me destray o me deshago y me fatigo: -doyte al tiempo por testigo si otro pastor fuere tuyo, que á ti te aborreceras por haberme aborrecido, y de no me haber creido ¿ tí no te creerás.

Y que querras porfiar i tener gusto con él, y se te volverá hiel tanto te ha de desamar: al fin sabrás aquel dia i costa de tus dolores, que no todos los pastores son de la condicion mía..

Donde vas ? toma á sentarte! mira que es grande el calor, y no por darme dolor pretendo fatiga darte. Goza, libre de mis quejas, de este viento y verde suelo, que yo llevaré cual suelo i beber á tus ovejas.

N°- 121.

Cerrada estaba mi puerta ; á que vienes ? por do entraste ? Di ladron, como saltaste las paredes de mi huerta ? La edad y la razon de tí me habían libertado: deja el pobre corazon retraído en su rincon contemplar en lo pasado.

Cuanto mas que este vergel no es ya para locas flores, ni los frutos y dulzores que solies hallar en él: sus verduras y follages y "delicados frutales hechos son todos salvage?, convertidos en linages de espinos y de eriales.

La beldad de este jardín ya no temo que la halles, ni las ordenadas calles, ni los muros de jazmín1 ni los arroyos corrientes de vivas aguas notables, ni las albercas y fuentes, ni las aves producientes los cantos tan consolables.

Ya la casa se deshizo de sutil labor estraña, y tornose esta cabana de cañuelas de carrizo: de los frutos hize truecos por escaparme de tí, en aquestos troncos secos, carcomidos, tuertos, huecos, que parecen cerca mí.

Sal del huerto, miserable, ve buscar dulce floresta, que ya no puedes en esta hacer vida deleitable: ni tu ni tus servidores podeis bien estar comigo, que aunque esten llenos de flore* yo sé bien cuantos dolores suelen siempre traer consigo.

Gran traidor eres, amor, de los tuyos enemigo, pues los que viven contigo ministros son de dolor: sábete que sé que son afan, desden y deseo, suspiro, zelos, pasion, osar, temer, aficion, guerra, saña, devaneo.

Tormento y desesperanza engaños con ceguedad, lloros y cautividad, congoja, rabia, mudanza: tristeza, duda, corage, lisonja, dolor y espina, y otros mil de este liuage, que con su falso visage y forma nos desatins.

"En tu habla representas "que no me has bien conocido." Sí, que no tengo en olvido como hieres y atormentas esta huerta destruida manifiesta tu centella: deja mi cansada vida, sana ya de tu herida aunque no de su querella.

"Pues estás tan criminal "hablar quiero con sosiego, "porque no encendamos fuego, "como hierro y pedernal: "y pues soy amor llamado "hablaré con dulcedumbre, "recibiendo muy templado "tu hablar desmesurado "en brazos de mansedumbre."

Blanda cara de alacran, fines fieros y rabiosos, los potages ponzoñosos en sabor dulce sedan: como el mas blando licor es muy mas penetrativo, piensas tu con tu dulzor penetrar el desamor cn que me hallas esquivo.

Las culebras y serpientes y las cosas enconadas, son muy blandas y pintadas, y á la vista muy placientes: mas un secreto venino llagando pueden dejar, cual segun yo. adivino dejarias en el camino que coiftigo quies llevar.

"A la habla que te hago "porque cierras las orejas?" Porque hieren las abejas aunque llegan con halago. "No me vayas atajando, "que yo lo que quieres quiero." Ni me estes tu falagando. que aunque agora vienes blando bien se que eres embustero.

"Escucha, padi e , señor! "que por mal trocaré bienes, "por ultrajes y desdenes "quiero darte gran honor: "asi que estás tan dispuesto "para me contradecir, "asi me tengo propuesto "de sufrir tu duro gesto, "por traerte á mi servir."

Ve de aqui, pan de sarazas. vete carne de señuelo, vete mal cebo de anzuelo, tira aliá, que me embarazas! reclamo de pajarero, falso cerro de ballena: soy ya viejo marinero, no me venzo asi ligera del cantar de la Serena.

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