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llenar tan indispensable requisito. Es decir que si usted en vez de perder el tiempo en examinar e* cuello macizo y morenito de su ahijada ó de preguntar al carabinero lo que debia tenerle sin cuidado, hubiese preguntado por el estado de la propiedad rural en la provincia, hubiese sabido que con familia ó sin familia, cada hijo de su madre tenia un pedazo de tierra con título legítimo, cosa de que nosotros carecemos!

*

¡Qué existe apatía en ^el indio filipino!
¡Ya lo creo!

Si no existiera, ¿estaria la riqueza como está ni seriamos lo que somos?

En 1855 D. Sinibaldo de Mas, que despues fué nuestro ministro plenipotenciario en China, publicó un notable artículo diciendo «que si la produccion de Filipinas, igualase á la de la Habana, alcanzaria un valor de doscientos cincuenta millones de pesos anuales.

¡Poca cosa!!

Y la verdad es, que segun usted, pudiéramos tener esos productos y una renta de cuarenta y ocho millones de pesos sobre poco más ó ménos,. si el hombre tuviera propiedad, como consecuencia... de su amor á la familia.

No es eso: y usted y los que atribuyen á la apatia de los indigenas la produccion relativamente escasa de este suelo, debieran convencerse alguna vez de que no es ese indio el responsable, sinó los que no quieren saber que lo primero para saber colonizar, es no ser tirano, pero tampoco ser benévolo. Los padres que miman mucho á sus hijos no lo son. Los que tenemos temperamento impresionable ó susceptibilidad de sentimientos, no servimos para eso.

Desde 19 de Mayo de 1525 hasta época reciente, nuestras leyes y decretos sobre materia de tanta trascendencia, han sido perfectamente inútiles.

El Sr. Keyser, hombre de grandísima esperiencia y de conocimientos nada escasos, propuso en una luminosa memorialos siguientes medios para obtener el desarrollo de la agricultura del pais. *

1." Registro general de la propiedad, legalizando por medio de actos gubernativos, la situacion de aquellos que sin título legal poseen terrenos^ de que no pueden llamarse más que usufructuarios.

2. ° Establecimientos de Bancos agrícolas, estimulando al efecto el interés particular.

3. ° Apertura de vias fáciles de comunicacion fluviales y terrestres.

4. ° Establecimiento de una legislacion clara precisa y de fácil y pronta aplicacion, que defina y defienda los intereses y derechos de propietarios y braceros en los contratos que celebren.

5." Propagacion de los rudimentos y principios generales de la ciencia agricola.

6." Supresion de toda traba impuesta al libre trafico, abriendo puertos á la exportacion é importacion, reduciendo y suprimiendo derechos, facilitando en fin las transacciones, y procurando por cuantos medios estén al alcance de la Administracion, el aumento del consumo.»

Siento no estar conforme con el ilustrado Sr. Keyser.

Pues qué ¿podemos ser más benévolos, más cuidadosos, más generosos para el indio? ¿nó hemos procurado atraerle por cuanto medios están* á nuestro alcance? ¿Los gobernadores han podido ofrecerle mayores y más continuados estímulos? Se le concedieron las primeras tierras gratis en 1525: la ley de 15 de Octubre de 1754, dá instrucciones con objeto de que los propietarios legitimen la propiedad sin gasto alguno; la de 20 de Marzo de 1781 dice á los indios.—«A fin de que el cultivo de la pimienta no decaiga, el consulado os comprará ei pico á veinte pesos por espacio de cinco años.» La de 26 de Febrero de 1821 establece jardines de aclimatacion y cátedras de agricultura; la de 1." de Abril de 1822, recomienda el cultivo de la seda, el algodon, el añil, la especeria, el azucar, la canela y el cacao facilitando terrenos al efecto, ya sea del comun, ya del Estado; previene la formacion de juntas que obviando dificultades faciliten el desarrollo de la agricultura, ordena la apertura de caminos y canales y la promocion de ferias y mercados; la circular de 28 de Noviembre de 1825 estimula á los jefes de provincia á que promuevan el cultivo de todos los frutos del pais; la Real Orden de 6 de Abril de 1828 declara libres de derechos la introduccion de máquinas é instrumentos agricolas, ¿y qué mas? concede quince, doce, ocho, seis, cinco y cuatro mil pesos, para los que presenten las mejores plantaciones de tabaco, café, canela, caña etc.

Y qué más? repetirá usted ¿qué más para convencerse de que los indios desprecian el dinero? Cualquiera lo creeria, y mucho más Sr. de Cañamaque cuando observa uno la lluvia de reales órdenes, que como del cielo, cayeron despues sobre las islas diciendo á los indígenas.—No os cobraré el tributo si sembrais.— Libre queda el derecho de descarga. —Ahí teneis una escuela de botanica—Os premiaremos con medallas si sois agricultores.—Nadie se opondrá á la libre introduccion de cereales, ni pagareis derechos por la siembra de algodon, ni por la introduccion de aparatos destinados al cultivo.—Podeis fabricar y vender alcoholes sin que nadie os lo prohiba; en una palabra, trabajad, cultivad, sed hombres, haceos ricos, que el Gobierno paternal de la metrópoli, paternal como ninguno de las colonias del Asia y la Malasia, os apoya y os defiende!

Ni por esas, como se dice vulgarmente.

¿A qué, pues, la formacion exacta del amillar'amiento, y los registros de la propiedad, la apertura de vias fáciles de comunicacion terrestres y fluviales, las leyes protectoras, la propagacion de los principios rudimentarios de la ciencia y la supresion de toda traba, si falta lo principal que es el bracero?

¿Porqué ese decidido empeño nuestro, de empezar siempre por el fin?

¿Porqué ese afan de divagar y ver las cuestiones por la cúspide, olvidándonos siempre de la base?

Decimos que el indio es perezoso, y con ello, suponemos haber resuelto un gran problema.

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